Desde el cementerio de Eslida, seguiremos por el camino del Oret hasta un gran ciprés. Allí dejaremos el vehículo y una vez cogidos los satélites necesarios para nuestros gps, comenzaremos a caminar suavemente hasta pasar el desvío de Fonillet.
Unas empinadas herraduras se sucederán una tras otra y cuando estemos a la altura de un enorme pedregal, dejaremos nuestro "suave" avance para adentrarnos por el "camino" más abrupto de la zona.
Sin quitar la mirada de las piedras que nos preceden, con objeto de evitar posibles caidas de rocas, antes de lo pensado llegaremos a la cima. Todo esfuerzo, si el día esta claro, habrá valido la pena. Cientos de montañas yacerán bajo nuestros pies, dandonos ganas para volver nuevamente y, por supuesto, por el mismo lugar.
La larga bajada por asfalto, nos dejará con ganas de seguir pisando tierra, pero es cuando nos olvidamos de este gris elemento, cuando de verdad queramos volver a la "tranquilidad" del duro asfalto, puesto que a nuestro avance se interpondran numerosos zarzales. Nada que no pueda un bastón y unos pantalones largos.
Acabado el barranco y llegados a la carretera, volveremos a retomar el camino del Cementerio. |