Desde las piscinas de Eslida tomaremos una pista asfaltada que asciende vertiginósamente. En una de sus curvas dejaremos nuestro vehículo y comenzaremos a caminar por un sendero bastante evidente.
Dicho sendero, poco a poco, dejará casi de ser visible, pues la exuberante vegetación y lo poco transitado del mismo hará que debamos estar más atento de nuestro caminar que del gps, que dicho sea de paso, en muchos lugares la precisión no va más allá de los 13 m.
Desde que el sendero toma desnivel negativo, se convierte en un juego entre ver quién va a ganar: si la montaña o nosotros. Más de una vez piensas que de allí no vas a salir por ser tragado por la vegetación. Pero merece la pena.
Tomada la referencia de la embotelladora a nuestros pies, parece que nunca llega. No tengáis prisa. Disfrutad del paisaje. Finalmente llegaréis. Pues tener siempre en mente que nosotros pasamos primeros y finalmente llegamos, habriendo el camino para los siguentes.
Ya en ella, sólo nos separará de nuestro inicio la carretera de Artana a Eslida y como no el ascenso hasta nuestro vehículo.
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