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Ruta para iniciados.
Desde la oficina de Ociprac, S.L (en el Castellet), un buen trecho del camino se hará por camino cementado, después, poco a poco, nos iremos adentrando en el barraco ... Éste es mágico, igual que si hubiese salido de un cuento de hadas, máxime desde los 2,5 Km. donde lo real y los subreal caminan de la mano: alcornoques gigantescos, piedras que parecen personas... y, si recorres estos parajes en otoño, setas con sombreros más grandes que estos mismos.
El agua que tomaremos en la "Fonteta la Penyeta" nos parecera bendita por su frescura, ni que decir que se hace obligado el llenado de tu cantimplora. ¡Que no se te olvide! Puede que luego lo lamentes. La dura ascensión hasta El Castillo y el resto del recorrido sin el preciado líquido puede pasarte factura, sobre todo en verano.
En el Castillo, por su altitud, sus vistas y la historia que le rodea también se hace obligado un largo descanso o un buen almuerzo.
El Barranco de las Viñas, nuestro descenso, sin ser tan espectacular, nuestras retinas serán nuevamente agraciadas con imágenes que gravará tu memoria por décadas. Para conseguirlo sólo deberás levantar de vez en cuando la vista del suelo y mirar hacia el horizonte: te recomendamos que cuando lo hagas no estés caminando.
Una pequeña subida nos transportará hasta Cantallops y ya desde su collado, descender los últimos dos kilómetros se convertirán en un calvario para tus rodillas. |
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La ruta del Castillo de Castro es toda una clásica. No hay senderista que se precie de la zona, que no haya ascendido a sus ruinas. Si tú no la tienes incluida en tus logros o simplemente no has vuelto al punto de partida por el Barranco la Viñas, te aconsejamos que lo hagas.
Se recomienda zapatillas mixtas o de montaña, una cámara fotográfica y agua: mínimo un litro. en la fuente1 (la Penyeta) podrás abastecerte de agua. |