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Paz:
Desde luego, que si quieres huir
de las grandes aglomeraciones, no hay nada como perderte
por el monte.
Esta
función, desde el Refugio, la puedes realizar por
doble partida. Primero porque estás rodeado de
montañas y puedes elegir cualquier lugar para esparcirte
y, segundo, porque en la misma edificación, máxime
en temporada baja (que es el verano), la paz que se respira
fuera o dentro de él es absoluta.
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| Armonía:
El susurro del viento, el canto de los pájaros y
el sonido de los riachuelos, son algunos de los milagros
de Javalambre que podrán placer dentro de tí
sin ser molestados por nada. |
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| Antiestrés:
Con los atributos antes nombrados,
no es difícil adivinar qué es lo que vas a
encontrar por estos parajes. Ten por seguro, que si sufres
esta efermedad del siglo XXI podrás menguarla con
creces. |
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| Frescor:
Recuerdo, hace sólo un verano
(2003), el calor que hacía en la Costa Levantina
y resto de España. Yo estaba disfrutando del paisaje
en el porche, hacia la 13:00 h. Recibí una llamada
de mis padres, diciéndome, entre otras cosas, que
estaban a 41ºC y con una humedad altísima que
hacía que al salir de la ducha se encontrarán
igual de sudados. Me extrañé, porque el termómetro
marcaba 19 ºC. Más tarde, comprobé que,
mientras en la costa se "achicharraron" nosotros
pasamos el verano fresquitos. |
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