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Por evitar, numerosas sendas intransitables, en esta edición fuimos desde Soneja a Barracas por la Vía Verde de Ojos Negros. |
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Para todos, este cambio, nos pulverizó. Nuestras piernas estaban habituadas al paso irregular de las montañas y aquí, hasta los más grandes y seguidores de esta prueba reventaron. Tan sólo dos pudieron con las "sauces" del lobo: el "dueño" del trasero más conocido de las marchas de montaña y Carlos Povedano. |
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Fernando Carcamo, que ya hizo bastante con llegar a Barracas, con un pie atacado por la gota, miraba pasmado el atuendo de Paco, que luchaba contra el frío con lo único que llevaba encima |
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La Vía Verde de Ojos Negros, a su paso por el final de la provincia de Castellón. |
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En la imagen Paco que, como siempre, hace caso umiso del rutómetro. Bueno, la verdad es que llevaba X ediciones a su espalada y otras tantas intentonas para buscar nuevos itinerarios en alcanzar la cumbre, por lo que puede permitirse ese lujo de intentar recortar lo máximo... |
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Fuen del Cepo es la última población que atravesamos, la siguiente, Manzanera, tan sólo la bordeamos a un kilómetro de ella. |
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... no obstante, al final, siempre lo tenemos con nosotros. |
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Coronado "fresco como una rosa" empezó a correr dirección a la Muela de Sarrión: la verdad es que había dormido un buen rato en la furgo. Se recuperó al completo. |
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Aunque ya el sol estaba dando con ganas, el frío seguía siendo muy riguroso con nosotros. Toda ropa era poca para evitarlo. |
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Hasta incluso hubo quien se puso una chaqueta de motorista. |
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El bunker de la Muela de Sarrión, nos saludó como cada año, con mucho viento y fresquete... |
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En el cruce de los cuatro caminos, sólo quedaban Paco y Carlos como únicos paricipantes con todo el itinerario a sus espaldas. Carlos a estas alturas, andaba "sobre unos colchones" por lo que tenía ventaja... Dos gigantes ampollas que ocupaban toda la planta del pie. |
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Uno de los tramos con más "balcón" a nuestro lado. |
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Pepe y Pere otros dos incondicionables de la prueba. |
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Carlos superando los últimos metros. A saber que pasaría por su mente. Seguro que no estaría pensando que era un privilegiado por andar entre uno de los parajes más peculiares de España: la piel de pantera, como se denomina a los lugares tapizados con sabinas rastreras. Hay que resaltar que están protegidas. |
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Por fin el alto de Javalambre (la montaña más alta de Teruel de 2.020 m). Tres grandes campeones en ella: Francisco Clavell, Carlos Povedano y Fernando Cárcamo que, sobre no hacer todo el itinerario por su ataque de gota, hizo lo imposible por andar el máximo tiempo. |
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Y para rematar, el descenso hasta el Refugio Rabadá y Navarro: Paco bajó corriendo. |
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Aunque por la noche nadie daba por sentado volver a participar, a la mañana siguiente, más de uno comentaba sobre la siguiente edición. |
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La foto de "familia" a excepción de Paco, que dabía entrar a trabajar al poco de terminar la prueba. |
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