II KEDADA KANGOO 4X4
Sábado 4 de noviembre 2006.
Como en la primera ocasión, el primer "encuentro" de los Kangooreros fue en Internet. Concretamente en forocoches.com, .en el apartado de estos curiosos vehículos.
Allí, entre unos y otros, kedamos en realizar una ruta turística por dentro y alrededores del Parque Natural de la Sierra Espadán de la provincia de Castellón.
Cuatro Kangoo y un Freelander (este de un exkangoorero), nos dimos cita en Alfondeguilla, utilizando esta población como campamento base, gracias a su ubicación, una de las puertas de dicha sierra y a su capacidad en alojamiento rural.
Hacia el medio día del sábado 4 de noviembre, bajo una incansable lluvia, nos pusimos en marcha, con el objetivo de ir visitando los diferentes parajes de Alfondeguilla, Soneja, Eslida, Ahín y Chóvar. que tenía preparado el "guía" sumando un total de 90 Km. de caminos revirados.
La Balsa de la Dehesa, (la laguna en plena montaña más grande de la Comunidad Valenciana) dentro del término de Soneja, fue nuestro primer destino, no sin antes detenernos en uno de los Pinos más enormes del contorno. Sus "pequeñas" dimensiones, sorprendieron a más de uno, pero no por su capacidad, sino por su belleza, rodeada por una densa vegetación y en un paraje singular.
El siguiente punto fue, uno del los miradores de Azuebar. Justo encima de la Peña Agujereada. Para llegar a ella, nuestras kangoo fueron muy bien, dando por sentado que con una normal, la excursión podría haber llegado a dar problemas. Una vez allí, no podía faltar la fotografía del grupo.
Cruzamos por dentro de Azuebar, y marchamos hacia la zona de alcornoques de la Sierra Espadán, que veíamos momentos antes desde su "balcón". Aquí los caminos ya eran más complicados. Encima, debido a la lluvia, numerosos desprendimientos nos hacían sortear más de una piedra, por suerte, la altura de nuestros vehículos, nos evitó detenernos para quitar aquellas que no podíamos rodear.
Los alcornoques se iban sucediendo unos tras otro, cada vez con mayor intensidad, hasta alcanzar el Puerto de Eslida, donde este árbol, comienza a compartir el terreno con frondosos pinares. Por el descenso de dicho puerto, comprobamos que la lluvia, estaba haciendo de las suyas, soltando piedras de mayor tamaño, poniendo a trabajar a los del MOP.
La fuente de Fonillet, la destinamos como lugar para devorar lo que llevábamos encima. Suerte de los "inventos" porque si no, el paellero donde nos refugiamos de la lluvia, nos habría calado como a bobos: su techo de oralita, parecía un colador, "gracias" a los gamberros que lo utilizaron de diana.
Recuperadas las fuerzas, emprendimos la marcha dirección a Ahín. La pasamos en un santiamén, sin detenernos, pero llevándonos en nuestras retinas el recuerdo de su maravillosa estampa. La lluvia, no daba pie a parar, además de que el cielo, al estar tan encapotado, en un máximo de dos horas nos alcanzaría la noche.
Otro de los puntos, donde las kangoos las pusimos a prueba, fue subiendo a la Nevera de Alfondeguilla. Su cortafuegos de unos 30 º de inclinación, fue el culpable de ello. Aquí las nubes bajas fueron nuestras compañeras inseparables, negándonos toda vista más allá de 30 m. Suerte que aún nos quedaba el domingo para intentar ver los paisajes que quedaban ocultos a nuestro paso por las alturas.
Chóvar y un estrecho camino que nos dejaba a la altura del Marianet, puertecillo de montaña, que ya desciende a Alfondeguilla, fueron los últimos tramos de tierra que pisaríamos por ese día.
Sábado 4 de noviembre 2006.
Con un cielo más despejado que el día anterior, empezamos a realizar las pistas forestales que nos dejamos por falta de luz. Éstas, llevaban al balcón por excelencia de Alfondeguilla y a la fuente de la Penyeta, lugar donde merece quedarse horas y horas, soló para disfrutar de su ecosistema y tranquilidad. Lástima de la "agenda" un poco apretada. Incluso a pesar de ello, las marchas incrustadas en nuestros vehículos no superaron nunca la segunda. Nos hubiéramos perdido las fabulosas vistas que desde esas alturas de se divisan.
Los caminos que llevaban a Sumet y Nogueret nos catapultaron a los más alto de Peñalba, lugar donde nuevamente, pudimos comprobar como la "pequeña" ayuda de la tracción trasera que disponen nuestras Kangoos pueden con dificultades que a muchos les parecería insalvables. Muestra de ello, el enlace que lleva al visor de google, donde hay unas imágenes de la situación en concreto.
Vuelta a bajar por el mismo lugar, ya que dicho camino no tenía salida y de nuevo en La Vall d'Uixó. La cruzamos por su margen Norte buscando otra de las pistas que nos llevaría a nuestro campo base, pero esta vez prácticamente sin ganas, ya que iba a suponer el separarnos por un tiempo indefinido al terminarse allí nuestro periplo. La comida puso el último broche, sobre todo la tertulia que tuvimos antes y después de ella, kedando en breve para una nueva cita.
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Texto y fotografías: Tomás Serra