|
Texto: Josman (del club gastronómicos)
Eran las 9:20 horas cuando sonó el teléfono, era Paco que, puntual como siempre, me hace la llamada perdida para que sepa que ha llegado. Bajo de casa, después de haber repasado todo lo que debía llevar en las bolsas, tanto de equipaje como la mochila de llevar encima. Cuando bajo estaba sólo Paco y me dice que Cli se ha rajado; me quedo un poco parado y ya me dice que es una broma ya que ha ido a buscar un cajero. Subimos al coche, recogemos a Cli en el cajero y nos vamos hacia Alfondeguilla. Llegamos a las diez en punto delante de la puerta del bar de arriba, no sin antes dar la vuelta con el coche por toda la población ya que no subimos al bar por donde debíamos. Los comentarios nuestros estaban claros: si nos perdemos dentro de Alfondeguilla ya veremos durante 105 km que pasará.
Bueno, el almuerzo muy bien y muy ameno ya que se notaba la tensión y los nervios por la proximidad del inicio de la prueba; almorzamos unos bocadillos de tortilla de jamón, ensalada, vino con gaseosa, unos cafés y una copita de orujo de hierbas que Paco tuvo la osadía de pedir. Terminamos de almorzar y nos fuimos hacia la plaza, allí vimos un grupo de gente reunida que enseguida vimos que eran de los que iban a hacer la hazaña. Nos acercamos y nos presentamos dándonos los dorsales 10, 11 y 12; nos dijeron que éramos 24 participantes y 4 de la organización. Cogimos las bolsas de equipaje que ellos nos llevarían y las cargamos en una furgoneta roja que seria la que a posteriori mas deseábamos ver, un momento antes de salida la foto de rigor (sin Alcalde) y nos lanzamos a la aventura.
A las 12:05 horas salimos y cuando íbamos por la carretera de la salida del pueblo ya nos dieron un G.P.S. y descubrimos que está muy bien porque sale una rayita y un hombre dibujado y lo que hay que hacer es seguir la ralla todo el rato. Al poco rato de salir nos damos cuenta que el que iba el primero se queda en pelotas diciendo: “ey chiquets que hay que ponerse en contacto con la naturaleza”, por supuesto que nadie siguió su ejemplo, y siguió comandando el grupo hasta Chóvar donde llegamos sobre la 13:15 horas todos en grupo. En Chóvar ya estaba la furgoneta pero no necesitamos nada de ella, hicimos un trago de agua en la fuente, nos mojamos un poco la cabeza y a seguir.
La ruta hasta Almedijar fue de mucho calor bebiendo agua en muchas ocasiones, nos hicimos una pastillita de sodio y un caramelo de glucosa cada uno y un poco antes de llegar a Almedijar nos metimos por una senda que estaba llena de toda clase de plantas punzantes que se puede uno imaginar, cuando acabamos de pasar la senda las piernas parecían que te hubieran picado un enjambre de abejas. Llegamos a Almedijar sobre las 15:40 horas (unos 10 minutos con retraso al planing inicial que teníamos) y repusimos fuerzas con un buen bocadillo de jamón y queso con tomate y un zumo, estuvimos parados sobre 20 minutos, a partir de aquí la gente ya se fue distanciando un poco haciendo varios grupos, delante de nosotros se formó uno de 7 u 8 personas que iban muy bien comandados por uno de la organización que se notaba que sabia a la perfección el itinerario. Nosotros, por nuestra parte, seguíamos caminando, puesto que nos encontrábamos los tres muy bien, tanto que incluso de cuando en cuando nos poníamos a trotar. Íbamos los tres a nuestro aire con el G.P.S y controlando al señor de la pantalla del G.P.S que no se saliera de la rayita.
Llegamos a Gaibiel sobre las 18:45 horas (una hora y 15 minutos por debajo de nuestro planing inicial), en el momento que nosotros llegábamos los del primer grupo se iban. La salida de Gaibiel fue apoteósica ya que nos perdimos saliendo del pueblo por un barranco, ya que la rayita del G.P.S desaparecía y aumentando la distancia logramos ver que iba por arriba de la montaña, nos encontramos con dos participantes que también les marcaba lo mismo así que decidimos meternos por una barranquera y empalmamos con nuestra inseparable rayita. Al rato de ir andando, en un cruce que daba a una carretera asfaltada la rayita nos marcaba hacia la izquierda, pero allí no veíamos mas que un basurero, después de ir un poco por una pista, por otra pista, carretera adelante, y comprobar que por los sitios que íbamos perdíamos la rayita decidimos esperarnos a los dos participantes que venían por detrás teniendo la suerte de que uno de ellos había participado la edición anterior y se acordaba de ese trozo, que al final era atravesando un poco el basurero resulta que había una pequeña senda que iba hacia abajo que era el itinerario a seguir (gracias a este participante, porque sino estamos buscando todavía la rayita en el cruce).
Como estos llevaban también G.P.S. seguimos a un ritmo un poco mas rápido que ellos. Andando se hizo de noche y salimos a una carretera que nos marcaba la rayita todo el rato por la carretera así que nos pusimos a hablar los tres carretera adelante y cuando nos acordamos del G.P.S. la rayita había desaparecido, así que volvimos a aumentar los Km. del G.P.S. y hasta que no llegamos a la escala de 3 Km. no apareció la rayita, los tres pensamos lo mismo, que putada a volver para atrás; cuando casi llegamos al desvío de la carretera vimos unas luces que venían por la carretera, era el grupo de atrás comandados por Ramón “Coronado” que se conocía la ruta a al perfección ya que pertenecía a la organización; se rieron un poco de nosotros y buscamos la salida de la carretera que era por unos árboles que se hacía senda. Nos pegamos como lapas a Ramón, que por cierto, la primera vez que aparecía en escena nos dio un helado de horchata a cada uno (esto fue en Alfondeguilla antes de salir) y caminar con él se nos hizo muy ameno ya que como lo conocía todo nos iba diciendo lo que nos íbamos a encontrar. El paso que llevaba Coronado era bastante rápido, por lo que no tardó en quedarse gente rezagada y al rato de andar nos dimos cuenta que solo íbamos nosotros tres y él.
Llegamos al Mas de Noguera (sitio donde había un hostal con su bar correspondiente). Después de decirnos Coronado que en este lugar se comía muy bien y para pasar un fin de semana de montaña era fabuloso creo que los tres pensamos lo mismo “una buena cama y comida” pero no sucumbimos a la tentación. Nos lavamos la cara en el lavadero y seguimos caminando con la esperanza de llegar pronto a Pina de Montalgrao. En este tramo yo me puse los cascos y oyendo música; cuando me di cuenta llegamos a Pina.
Llegamos a Pina a las 00:15 horas de la noche ( justo a la hora que habíamos planteado en el planing inicial), nos lavamos en la fuente, nos cambiamos de ropa y calzado, nos cogimos un poco de ropa de abrigo y a cenar. Cuando subimos a cenar al piso de arriba del bar de la plaza del pueblo los del primer grupo ya estaban terminando, nos sentamos y nos sacaron un plato de sopa caliente y unas chuletas que bañadas con un vino del terreno que es un buen antioxidante nos sentaron fenomenalmente.
Con la barriga llena y unos cuantos dolores repartidos por todas partes nos dispusimos a seguir la ruta, no sin antes hacernos una foto en la fuente de la plaza del pueblo. Partimos los tres solos en dirección a Manzanera, ya que Coronado nos dijo que él se quedaba allí. Este trozo de recorrido se hizo muy pesado y aunque es llano estuvimos esperando ver durante unas dos horas el resplandor de las luces por detrás de alguna montaña resultando que no se pasa por Manzanera sino que se deja bastante lejos el pueblo. La moral en este tramo se nos fue por los suelos y de repente nos encontramos con la furgoneta en un cruce que ponía Fuente del Cepo.
Llegamos sobre las 6 horas de la mañana (con 45 minutos de retraso sobre nuestro planing inicial previsto), aquí descansamos solo un momento ya que seguía haciendo fresco y cuando te parabas te quedabas helado. Cada vez quedaban menos fuerzas pero también menos kms. para llegar. Mientras estábamos allí llegaron el grupo de atrás comandados por Coronado y aquí si que se quedó.
Nosotros salimos un poco antes que el grupo de atrás y nos fuimos pista adelante ya que nos dijeron que el tramo siguiente transcurría todo el rato por la pista que nos encontrábamos. La noche era preciosa con todas las estrellas sobre nuestras cabezas y una media luna impresionante, un poco de fresco, pero que era fenomenal para ir andando ya que mientras no parabas no notabas nada de frío. Pasamos por las afueras de una aldea que no se como se llamaba, por cierto, había dos chicos dentro de un coche y nos preguntaron que si éramos de por allí y qué pasaba porque hacia un rato ya habían visto pasar un grupo de gente también andando con linternas en la frente, ellos nos comentaron que eran de allí y que normalmente por allí no pasaba casi nadie y les llamó la atención el paso curioso de tantos chalados con luces en las cabezas. Les dimos la explicación oportuna y seguimos caminando. Justo en el momento que hablamos con estos chicos el G.P.S. que llevábamos se murió, menos mal que Cli es muy apañado y llevaba pilas de recambio, se las cambiamos y resucitó. Continuamos nuestro camino siguiendo la rayita por la pista hasta que llegamos a un sitio que nos marcaba a la derecha ya que el hombrecito del G.P.S si seguíamos recto se salía de la raya, nosotros comentamos: “pero si aquí no hay senda, ni pista, ni nada”, bueno la cuestión es que marcaba montaña arriba, con esto de las dudas de que sí, de que no, llegaron los del grupo de atrás y les marcaba lo mismo que a nosotros así que sin pensarlo los 7 empezamos a subir campo a través sin salirnos mucho de la raya hasta arriba del todo (creo que esto era lo que ellos denominaban La Muela). Cuando llegamos arriba del todo ya estaba el sol fuera con una vista impresionante de su salida, con el pico de Penyagolosa en el fondo hacia la izquierda , toda la Sierra de Espadán a la derecha y parte de la Sierra de Javalambre delante. ¡IMPRESIONANTE!. Nosotros, cuando subimos, aún llevábamos hasta las linternas de nuestra frente encendidas, las apagamos, miramos un momento al amanecer y seguimos andando con las fuerzas cada vez más mermadas. El grupo que nos alcanzó en la subida de la Muela iba más fresco y llegamos hasta las muy deseadas de ver “fortificación de ametralladoras” donde no hicimos mucha parada y continuamos andando con cada vez menos fuerzas, bajamos por una ladera hasta un cruce de caminos y “aleluya” la furgoneta deseada. Recuperamos fuerzas con unos bollos de chocolate y plátanos (paco y yo) y un bocadillo de jamón ( Cli) y la verdad es que cuando salio Cli de ese punto parecía que le habían cambiado las pilas ya que iba como una bala de rápido. Mantuvimos el ritmo un buen rato, pero después empezaron ha desaparecer las fuerzas bajando poco a poco el paso. 
Cuando íbamos por la pista que hay antes de entrar al barranco ya estábamos muy tocados y con muy pocas fuerzas y cuando entramos en un barranco en dirección ya al pico venía justo dar un paso tras otro, pero estaba claro que había que llegar como fuera. El grupo de los cuatro que nos acompañaron hasta el último avituallamiento se habían marchado delante ya que iban bastante mas frescos que nosotros y de vez en cuando los veíamos cada vez más lejos hasta que desaparecieron. Volvimos a verlos (creo que eran ellos) en el Pico, cuando a nosotros todavía nos quedaba subir toda la montaña hasta el pico. Poco a poco y con paciencia con un paso, otro paso, otro paso y otro, llegamos a coronar los tres el Pico de Javalambre. Llegamos a las 12,30 horas, después de 24:30 horas de esfuerzo total. La foto en el Pico fue todo un placer. Objetivo cumplido.
Paco, Cli y Josman
TODO LO QUE EN ESOS MOMENTOS FUERON DOLORES Y SUFRIMIENTOS EN ESTOS QUE ESTAMOS ES GLORIA.
GASTRONOMICOS.
|