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SIERRA DE ESPADÁN

 


La Vall Turquía en B.T.T
Aunque los datos son de 1.993, algunos consejos os pueden servir

Texto: Tomás Serra Moreno

Fotografías: (Perdonar las molestias por las fotos entrecortadas, están hechas con diapositivas y hubieron fallos en su digitilación)

España

Más de uno nos dijo, que las bicicletas de montaña no sirven para la carretera y que si íbamos en ellas era por que están de moda. Cierto que con unas de carretera hubiéramos avanzado más en nuestro viaje. Pero ¿por qué no intentarlo con unas de montaña? Total sólo queríamos ir a Turquía, y desde nuestra ciudad: Vall d'Uixó (Castellón) sólo nos separaba de este país, en principio, la "pequeña" distancia de 3.600 Km. . Con sólo cambiarles los neumáticos a nuestras bicis nos lanzamos a la aventura...

Nuestra "hazaña" comenzó un par de horas más tarde de coger las vacaciones, a las 17:30 h. en presencia de una fogosa despedida.

Varios amigos nos acompañaron los primeros 40 Km. y otros dos hasta el final de la primera etapa donde se quedaron a pasar la noche con nosotros.

Los dos días siguientes tuvimos suerte con el viento que soplaba a favor, con lo cual realizamos casi los 190 Km. cada día. Dentro de la impotencia que nos suponía cruzar una capital de tal envergadura como Barcelona, tuvimos suerte de que era domingo y la ciudad estaba prácticamente vacía. Visitamos la estatua de Colón, y luego cogimos la nacional dirección a Gerona. Pasamos ésta y llegamos a sólo 30 Km. de la frontera.

Toda la suerte anterior se desvaneció a la mañana siguiente al soplar el viento con la misma fuerza, pero en contra. Por mucho que apretamos no logramos que el marcador superase la barrera de los 25 Km/h. A esta marcha las fuerzas se agotaron rápidamente y a continuidad los estómagos se quedaron vacíos. Así, nada más divisar un hiper fuimos en busca de combustible, puesto que era imposible rodar sin él, a expensas de coger una pájara.

Francia:

Solucionado el problema continuamos la marcha, aunque no por muchos más kilómetros, pues el viento no aminoraba. Sólo pudimos recorrer ese día 150 Km.

Salimos desde Coursan a las 8h. muy ilusionados al no soplar el viento, no obstante esta alegría duro bien poco, al darnos los primeros ramalazos de costado a los pocos kilómetros; poniente.

Cuando llevábamos 170 Km. encontramos el camping que teníamos pensado dormir. Completo, ese era el letrero que colgaba de la puerta, por mucho que le lloramos a la recepcionista, no conseguimos colocarnos, ésta nos indicó otro que estaba a unos 18 Km. con pocas ganas nos dirigimos allí, pero cuando llegamos estaba en las mismas condiciones. Volvimos a preguntar y nos mandaron a otro que estaba a unos 20 Km. que resultó ser el primer camping, Fernando quería matar a alguien. Con hambre y falta de agua nos fuimos por nuestra cuenta, y 13 Km. más tarde encontramos otro, también completo, aunque en éste nos
hicieron un hueco por una noche. ¡Bien!

El día siguiente fue igual de malo hasta mitad jornada, mucho viento y calor. Por suerte, a partir de las primeras rampas de el puerto de los Grandes Alpes, volvió a darnos de espaldas hasta coronar el alto. La meta fue Serres, pero como todos los días, quedaba la puntillada para llegar al camping, que esta vez fue poco más de 1 Km. de fuerte subida.

Sobre levantarnos a las 9 h. no abandonamos la población de Serres hasta pasadas las 10:30 h. porque en ésta, Antonio aprovechó para cambiar la estrella mediana de su bici en un taller, ésta no se acoplaba a la nueva cadena. Hasta aquí le tocó venir con el plato grande.

Una larga subida siguió a este descanso y unos cortos, pero duros repechos hasta casi Grenoble. En esta ciudad vimos asombrados por primera vez carriles para las bicicletas que funcionaban a la perfección, y en ella comimos debajo de un puente al huir del fuerte Sol que derretía hasta el asfalto. Después seguimos dirección a Alberti- lle y paramos en Pontcharra, otra puntillada, aunque ésta de 3`5 Km. Que tuvimos que volver a hacerla de nuevo luego de cenar.

De buena hora emprendimos la marcha hacia Chamonix, la próxima meta, no sin antes pasar por Albertille. A partir de aquí el paisaje era magnífico y por supuesto todo de subida hasta alcanzar la cota 1.223 m. a esta altura le siguió un descenso de unos 8 Km. con una vista extraordinaria.

Agobiante, asfixiante, increíblemente duro se nos hizo el puente de la autovía que lleva a Chamonix. Espero que si algún día te decides por ésta ruta, no lo pases en las mismas condiciones que nosotros, a las tres de la tarde, con viento de poniente, un Sol de justicia y además sin agua. Ya en el camping, extenuados y sin apenas descansar, plantamos la tienda en un lugar donde daba el Sol a pesar del sofocante calor, para así al día siguiente recogerla lo más seca posible, (creíamos). Chamonix es una población turística; por su cercanía al Mont-Blank. Infinidad de rutas alberga esta zona, deportistas o turistas pueden ver complacidas todas sus peticiones, pagándolo por supuesto con esfuerzo, o con dinero. Por nuestra parte lo pagamos con dinero, al optar por subir hasta el pie de un glaciar en telesilla porque después del palizón y de los próximos, no sería lógico que hubiéramos andado unas tres horas.

Ese mismo día casi por la noche tuvimos visita, un amigo vino a pasar el fin de semana con nosotros, con moto. Los celos nos invadieron por completo. Él tardó 14 h. en presentarse allí y nosotros ocho días. Gracias al amigo en cuestión, pudimos seguir el hábito de cenar de caliente, pues este camping no disponía de servicio de restaurante.

Llovió toda la noche y casi todo el día, las ilusiones por dis- frutar del paisaje visto desde la l`Aguille de Midí, se desvanecieron poco a poco, todo era retrasar nuestra partida, pero nada, no dejaba de llover, por consabido tuvimos que hacernos el ánimo de continuar nuestra ruta en estas pésimas condiciones.

Un par de puertos nos separaba de Martigny (Suiza), el primero con agua y el segundo con Sol. Sobre tener un buen asfalto, hay que ir con mucho cuidado, pues si eres un adicto de la montaña, el paisaje invita a ir mirando de un lugar a otro, aumentando considerablemente las posibilidades de salirte. A mí casi me ocurrió.

 

Suiza:

Por estas latitudes el viento soplaba a favor con tanta fuerza que ya no disponíamos de desarrollo, con lo cual nuestras piernas parecían unos molinillos. En una hora recorrimos 44 Km. Esto del viento a favor es engañoso, pues crees que no vas a dar una pedalada de más, y en cambio te picas con el velocímetro hasta el punto que acabas más cansado que si hubiera dado de cara. Además para terminar con nuestras flaqueadas fuerzas a partir del kilómetro 114 tuvimos que superar un desnivel de 1.300 m. hasta llegar a Zermatt, lugar donde se encuentra la cara más espectacular del Cervino.

Después del desayuno, Miguel Angel (el de la moto) se marchaba para casa. Tristes por su marcha, continuamos con nuestro propósito, y después del largo descenso (35 Km.) el mismode la subida del día anterior, volvió a empinarse. Era normal, pues no hay forma posible de atravesar Suiza si no es con continuas subidas y bajadas, aunque esta vez la altitud alcanzada fue exagerada 2.436 m. el puerto de Furka Pass. Aquí por primera vez tuvimos que colocarnos las medias y los térmicos para resistir las bajas temperaturas.

A pesar de poder terminar de morros con alguna vaca que volvía hacia su casa, en el descenso alcanzamos velocidades de vértigo. Cuando llegamos a Andermatt, a falta de camping, estábamos dispuestos a dormir en un hotel, pero no nos admitieron en ninguno ¿Sería por las pintas? -sin afeitar y sudorosos- No sé, podría ser ¿No? Finalmente dormimos a las afueras en un descampado o por lo menos lo intentamos, ya que estaban de fiesta y hasta las tantas de la madrugada no pararon de armar jaleo.

Nada más desayunar, comenzamos a pedalear de subida, para así superar el puerto de Oberalp de 2.100 m. Churs fue la siguiente población, ésta se encontraba a 500 m.s.m. con lo cual la bajada hasta éste fue largísima. El otro pueblo que queríamos dormir, Davos, se hallaba a1.500 m.s.m. con un poco de calor y con la digestión en marcha comenzamos ascender este segundo puerto. Realmente eran maravillosos los paisajes que presenciábamos por esta zona.
Davos está ubicado en un "falso llano" con un lago al costado a poco más de mitad camino del puerto Flüela Pass de 2.383 m. Puerto que superamos al día siguiente, en busca de la frontera Austríaca.

Austria:

Zams fue la población que nos albergamos, a tan solo 110 Km. del punto de partida, pues se avecinaba una tormenta y como llevábamos un cierto adelanto en el recorrido total, optamos por quedarnos allí.

Como decía Fernando, - Austria me gusta mucho porque todo es de bajada -, en teoría ¡claro! además, siempre daba el viento de cara. Visitamos Insbruk y su zona antigua, vimos muchos españoles, los cuales no daban crédito a lo que leían en nuestras camisetas. Para entrar a esta ciudad también se debía circular por carriles específicos para las bicicletas. Hay que decir, que en Austria tienen bastante asumido el hecho de contaminar lo menos posible, y por esta razón son muchas las personas que suelen usar como medio de transporte "cercano" las bicis. Por contra observamos que los camioneros austríacos tienen menos miramientos que los demás europeos a la hora de adelantar a un ciclista.

Si quieres comprar económico lo mejor es que te decidas por un hofer (cadena de supermercados), en el cual la comida está amontonada, nosotros ahorramos más de veinte mil pesetas según nuestros cálculos. Además la gente que viene a comprar a estos lugares son parecidos al español medio, económicamente hablando a vistas de los vehículos que llevaban.

Scheflauts fue nuestro lugar de descanso, y de limpieza general, aunque por desgracia llovió por la tarde y la ropa no se pudo secar.

A la mañana siguiente a pesar de que la ropa estaba algo húmeda nos marchamos. Queríamos recorrer unos 150 Km. pero como nos pasamos el camping, nos tocó recorrer otros 63 Km. a pesar de que a partir del kilómetro 130 llovía a cántaros.

Por segunda vez, amaneció con una climatología adversa, no obstante en estas condiciones continuamos nuestro viaje con más ganas que nunca, vamos, que estábamos como peces en el agua. 155 Km. llegamos a rodar en estas circunstancia. Por lo que, prácticamente toda la ropa volvía a estar mojada.

Los Austríacos son dignos de admirar por la perseverancia que tienen para conservar en lo posible el medio ambiente, además de circular en bici, a la hora de tirar los desperdicios, tienen un contenedor para cada clase: papel, latas, vidrios verdes, vidrios claros, tetra-briks, etc. Espero que algún día seamos como ellos.

El país que más kilómetros llevábamos por su interior se acababa, pocos quedaban para Hungría y para entrar en el cambio total, por otra parte ya lo sabíamos de antemano, ahora bien una cosa es saberlo y otra bien diferente es vivirlo. Los autos, las casas e incluso el paisaje era desolador y más comparándolo con los demás países visitados.

Hungria:

Sobre haber más de quinientos metros de cola en la aduana, pasamos rápidamente por la gentileza de un militar.

Todo era distinto a lo conocido hasta ahora, la abundancia de automóviles, los enormes chales, las buenas carreteras, las tiendas repletas de comida, todo sé había acabado, la pobreza se notaba metro a metro. Había pocos automóviles, y la mayoría de personas se desplazaban en bicicletas, aunque no como las nuestras. Para hacerte una idea de como eran, deberías retrasarte al pasado unos cuarenta años. A pesar de que la mayoría se desplazaban de esta forma, en las carreteras nacionales estaba prohibido ir en este medio de transporte. Al
principio intentamos circular por otras vías, pero pronto volvimos a las nacionales, puesto que no adelantábamos prácticamente nada. Parecía mentira, aun a pesar de transitar por lugarestotalmente prohibidos, los coches y en especial los camiones, se portaron mejor que en los demás países a la hora de adelantarnos.

Para quien transite por estos lugares, Budapest se convierte en una cita obligada. Nosotros cuando llegamos a ésta nos quedamos de "piedra" al comprobar como había prácticamente de todo, aquí la gente vestía diferente "más europeos" y más variedad de autos, incluso mayor que en España. La mejor vista sin duda es desde el monte Gellert, donde se divisaba la grandeza de la misma atravesada por el río Danubio.

Otro lugar que también podríamos nombrar, pero en plan de crítica, es el camping "fantasma" como lo bautizó Fernando (éste está tres Km. antes de
Kizusjallás), a parte de nosotros sólo habían acampados unos checos. Los servicios estaban mugrientos y no había ningún grifo que funcionara bien, las duchas al igual que los WC no disponían de puertas, el suelo estaba lleno de polvo y los techos repletos de telarañas. A pesar de estar vacío, a partir de las 12 de la noche el camping se llenó, y paradójicamente al amanecer no había nadie. Más tarde nos enteramos que los camioneros utilizan las pequeñas
cabañas de los campings como lugar de "descanso" con ciertas mujeres.

La parte buena que tiene este país, es que es prácticamente plano y nos vino muy bien para recuperar fuerzas después de los Alpes a pesar de encontrarnos casi todo el trayecto viento de cara.

Rumanía:

Los húngaros ya nos advirtieron que Rumania estaba muy mal y que no fuéramos allí, pero como era lógico debíamos de atravesarla si queríamos llegar a Turquía. por lo que ya fuimos con cautela.

¡¡Impresionante!! la entrada a Rumania, sobre tener cierta idea de como era, nos recorrió un escalofrío por todo el cuerpo. Las carreteras eran pésimas, los vehículos ruinosos, la contaminación exagerada y los conductores eran verdaderos suicidas. Hasta llegar aquí, cuando íbamos a relevos avisábamos de las irregularidades del asfalto, pero a los pocos kilómetros de circular por este
nuevo país, desistimos de este aviso, al ser la carretera un continuo bache, además si asomabas la nariz podías quedarte sin ella, al adelantar los vehículos que venían en sentido contrario, sin ninguna clase de miramientos.

 

En la primera ciudad que paramos a comprar (Oradea), no había casi comida, tuvimos que recorrer varias tiendas para llenar "la cesta de la compra", y pudimos observar que fuimos los únicos que la llenamos. La gente de aquí compra lo que puede para pasar el día.

Apenas llevábamos recorridos 158 Km. cuando azoté mi cuerpo contra el suelo, al resbalar la rueda delantera en el "fabuloso" arcén de los pavimentos rumanos: todo el lado derecho es una alfombra de excrementos de vaca. Suerte que llevaba guantes (me salieron unos hematomas que ocupaba casi la palma de la mano). De todas formas no sé que fue más rápido
si caerme o levantarme, porque atrás venían vehículos y seguro que no hubieran parado, ya que la vida de un "ciclista" aquí no tiene importancia, además de que no hay posibilidad de comunicarte por teléfono a España. En fin, en estas deplorables circunstancias todavía recorrimos 67 Km. más, hasta llegar a Nuedyn, donde en teoría debía de haber un camping y, a falta de éste, tuvimos que pasar la noche en el "mejor" hotel. No os lo a consejo, a no ser que no tengáis más remedio.

Para colmar el vaso, el día siguiente diluviaba, y los excrementos de los animales junto con las millones de manchas de aceite repartidas por toda la calzada, formaban una pasta muy resbaladiza. De todas formas con mucho cuidado y mucha suerte pudimos hacer esta etapa sin más percance que dos pinchazos.

Tirgu Mures, fue la ciudad en la que quedamos en encontrarnos con un amigo, el cual debía de continuar junto a nosotros hasta Turquía y una vez allí volver con su vehículo a casa.

Esperábamos que Rafa llegara el mismo día que nosotros, el 11 de agosto, pero no estaba cuando llegamos al camping. Mientras tanto nos dedicamos a limpiar y revisar nuestras bicis.

Esa noche fuimos a cenar al restaurante del camping y, curiosamente éramos los únicos que cenamos, todos los demás se dedicaron a beber cerveza. Al día siguiente volvimos al mismo sitio para desayunar, que por cierto fue idéntico a lo que cenamos; no había otra opción, y todos los demás cerveza, ¿Se alimentarán de cerveza? No lo hemos descubierto aún. Durante nuestra estancia allí, sólo vimos a la gente beber.

El tiempo pasaba y nuestro amigo seguía sin aparecer, mientras tanto en nuestra mesa aumentaba el número de cervezas vacías, y nuestro promedio empezaba a tambalearse. Por este motivo y a vista de que nos quedaban más de 1.000 Km. (llevábamos 3.200 Km.), volvimos a planificar nuestra ruta. Decidimos cargar nuestras bicis en la furgoneta si llegaba ese día y desplazarnos en ella hasta el Mar Negro, ya que no disponíamos de tiempo suficiente para realizarlos.

Más pronto de lo que creíamos, al medio día apareció Rafa, no obstante no sirvió de nada pues llegó sin a penas combustible y en todo Tirgu Mures no encontramos ni un solo litro. Suerte que antes de marcharnos del camping, nos fijamos como el dueño del mismo colocaba motorina (gas-oil) en su coche. Después de agotar todas las posibili- dades decidimos volver allí para ver si nos
podía solucionar el problema. Lo solucinó, aunque tuvimos que pagar 30 dólares por 40 litros.

Quedaban casi 400 Km. para llegar a Bucarest y a pesar de la hora que era, las 17 h. marchamos hacia allí. Es la ventaja de ir en coche. Por otra parte descubrimos algo que ya sabíamos de antemano, aunque no con tanta diferencia. Esto es, que cuando viajas en bici vives con mayor intensidad todos los momentos, la poca velocidad de la misma y el ir al aire libre, hace que percibas mejor cualquier circunstancia: las irregularidades del asfalto; la
orografía; la flora; los olores; la climatología; los rasgos de las personas etc.. Todos estos aspectos y otros muchos más son fácilmente apreciables hiendo en bici, pero no en coche.
Nosotros lo notamos nada más subir a la furgo, parecíamos que veíamos el toro desde la barrera y más todavía con el vehículo lleno de comida.

Por otra parte, al poder circular por la noche (no lo aconsejo) tuvimos la ocasión de vivir otra experiencia que hasta ahora no habíamos "gozado", la del miedo de ser atracados. Varios vehículos nos cercaron, y después de escapar, nos persiguieron. En esta atroz situación, sólo disponíamos de dos posibilidades:
dormir en la furgo delante de algún puesto oficial o en algún hotel que tuviera parking controlado. Suerte que encontramos lo segundo, a pesar de pagar casi 300 dólares.

Si Bucarest nos pareció horrible por la noche, más que si hubiéramos visto al mismísimo Conde Drácula, por la mañana era diferente, miles de coches y personas recorrían las calles como sí de otra ciudad se tratase.

A penas 30 Km. de la frontera Rumana-Búlgara, volvimos a colocar gas-oil, aunque esta vez en una gasolinera y con un precio bastante más bajo que la otra 36 ptas. el litro. Ya en la frontera tuvimos que guardar más de 3 h. de cola para poder pasar. Hay que señalar, que en las aduanas te intentan sacar el máximo dinero. En ésta se pasaron, nos tocó pagar 8 dólares por impuesto ecológico, en el país más contaminado que hemos visto jamás.

Bulgaria:

Por lo que veíamos desde el auto, Bulgaria era mejor que Rumania, en todos los sentidos;incluso se apreciaba una mayor felicidad. Varna fue nuestro lugar de descanso y también el sitio de partida para comenzar a pedalear el día siguiente. A pesar de llevar a partir de aquí coche de apoyo, no quisimos desprendernos de nuestros bultos, sólo yo me desprendí de las dos alforjas traseras por estar destrozadas: en su lugar coloqué las delanteras. 170 Km. de continuas subidas y bajadas hicimos para bordear el Mar Negro y llegar a Micurín. Un buen paisaje y una climatología muy parecida a la nuestra es lo que nos acompañó por estas latitudes. Además los campings se usaban para su cometido y ya no éramos los únicos que acampábamos.

Nos separaba de Turquía 73 Km. y sí todo iba bien debíamos de realizarlos sin problemas, al menos eso creíamos, pues Fernando tuvo problemas con la biela de su bici, Antonio con la "biela" de su pierna y yo problemas con el portabultos delantero, partió de cuajo y tuve que colocar todo atrás con el consiguiente problema de estabilidad y más al estar acostumbrado a la dureza de la dirección. De esta "pequeña" distancia y como despedida unos 60 Km. fueron de subida,
puesto que partíamos desde el nivel del mar y subimos hasta los 1.000 m. por una serpenteante y solitaria carretera, bordeada de un tupido bosque.

Turquia:

¡¡Por fin la frontera!! Aunque teníamos prisa, pues se acababan nuestras vacaciones, ya no nos importaban las horas de colas para formalizar los papeleos para entrar al pais. ¡Era la última vez! ¡Además de congeniar bastante con los militares allí presentes.

Esta vez si que pudimos hacer fotografías del acontecimiento al "ligarnos" al jefe, incluso con la policía cogida por el hombro.¡¡Lástima del velado de ese carrete...!!

Hecho todos los papeleos continuamos otros 85 Km. para darnos el "gustazo" de pedalear por este país, ya que es una de las pocas modalidades que puedes viajar y apreciar al mismo tiempo las cosas tal y como son de verdad.

Luego a la furgoneta, y hasta Estambul, medio día más tarde comenzó nuestro apurado viaje de vuelta, aunque eso es otra historia.

 

 

Datos
Aunque son de 1.993, algunos consejos os pueden servir

COLABORADORES

Discoteca Kubyc, Laboratorio La Fuente, Bicicletas Manrubia, Fujifilm, Cosaor, Ayuntamiento de La Vall D`Uixó.

RESUMEN DE ETAPAS

1ª La Vall - Alcala de Chisvert 71 Km.

2ª Alcala de Chisvert - Cubelles 188 Km.

3ª Cubelles - Báscara 191 Km.

4ª Báscara - Coursan 150 Km.

5ª Coursan - Collais 221 Km.

6ª Collais - Serres 173 Km.

7ª Serres - Pntcharra 169 Km.

8ª Pntcharra - Chamonix 115 Km.

9ª Chamonix - Zermatt 148 Km.

10ª Zermatt - Andermatt 135 Km.

11ª Andermatt - Davos 157 Km.

12ª Davos - Zams 110 Km.

13ª Zams - Scheflaust 157 Km..

14ª Scheflauts - Aigen 213 Km.

15ª Aigen - Langenwang 148 Km.

16ª Langenwang - Hegykö 137 Km.

17ª Hegykö - Budapest 213 Km.

18ª Budapest - Kizusjallás 171 Km.

19ª Kizusjallás - Nuedyn 265 Km.

20ª Nuedym - Tirgu Mures 154 Km.

21ª -------------------- -------

22ª -------------------- -------

23ª Varna - Micurín 163 Km.

24ª Micurín - Luleburgaz 161 Km.

TOTAL 3.610 Km

ASPECTOS DE INTERES

LAS BICICLETAS.

Se puede escoger indistintamente bicis de montaña o de carretera, nosotros elegimos las primeras porque no tenemos otras, pero a
vistas de los desniveles y la variedad de la calidad de asfaltos creemos que son mejores éstas.

Para este viaje montamos neumáticos lisos de 1×50. Es recomendable variar un poco los desarrollos. Por ejemplo si dispones de
un 13-30, eliminar el 30 y, sustituirlo por un 14. Tus piernas lo agra- decerán. En nuestro caso, dos la llevaban, y resultó mejor
compromiso que la tercera.

Son muy recomendables los acoples, es gratificante la posibilidad de cambiar de posición cuando se está sentado ante el manillar
tantas horas. Yo los añoraba.

No escatiméis precios a la hora de elegir las alforjas, las nuestras ninguna llegaron sanas y salvas, además de que al mínimo
chaparrón todo el interior se mojaba. La solución era envolverlo todo en plásticos. No olvides hilo para coser los posibles
desperfectos de tus bolsas.

LOS PAPELES.

En la Comunidad Europea ningún problema. En Hungría sólo el pasaporte si eres español. En Rumania 3.000 ptas. en frontera (se
paga en dólares), y si lo quieres sacar desde Madrid 4.000 ptas. El de Bulgaria es más complejo, en Madrid 3.000 ptas. si lo quieres
recibir a los diez días; 6.000 ptas. en el acto; y, 10.000 en frontera. Y por último el de Turquía, 10 dólares sólo en frontera.

Atento al cambio negro de Rumania, existen billetes que no valen para nada.

LA COMIDA.

Con dinero puedes comer en casi todos los sitios, pero por descontado los mejores manjares los encontraras en los bares de
carretera de nuestra querida piel de toro. Los yogures estuvieron al orden del día (son una gran fuente de energía y fácilmente
digeribles) los mejores fueron los de Suiza con diferencia. En los bares y comercios de las ciudades de Rumania, no es fácil
encontrar diversidad de alimentos, por contra en las pequeñas poblaciones agrícolas lo más lógico es ver vendurías ambulantes -no
hay que dejarlas pasar-. Ojo a su estado.

LAS CARRETERAS

Si quieres hacer promedios bastante "elevados" huye de las de segundo orden, nosotros hicimos todo el recorrido por nacionales a
excepción de las zonas prohibidas donde debías de ir por lugares concretos para la práctica de la bici. Hay que señalar que las
mejores carreteras son las nuestras, desde nuestra población hasta Francia rodamos por encima de un generoso arcén, cosa que
no ocurrió en los demás países.

PARTICIPANTES

ANTONIO RUBIO 24 años.
FERNANDO LÓPEZ 24 años
TOMAS SERRA 30 años

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