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Noticias: 2010


Luto en La Vila por la muerte de un ciclista tras ser arrollado por un camión en la N-332

El fallecido, Miguel Mencía, tenía de 41 años y era miembro de varios clubes deportivos locales.

La Vila Joiosa vivió un día trágico al conocer el fallecimiento de Miguel Mencía, socio desde hace una década del club Ciclista Aitana, miembro del Club Triatló La Vila, y delegado del equipo de fútbol de su hijo pequeño. Mencía, de 41 años de edad, fallecía como consecuencia de un accidente de tráfico ocurrido a primera hora de ayer en la carretera nacional 332, a la altura de la entrada que conecta el vial con el peaje de Levante de Benidorm, al ser arroyado brutalmente por un camión por causas que aún se desconocen, según indicaron fuentes médicas y policiales.

El Centro de Información y Coordinación de Urgencias recibió la llamada de aviso a las 7.31 horas, pero cuando se personó en el lugar la unidad del Samu no pudo hacer nada por salvar la vida a este deportista, que se dirigía en su bicicleta de carretera a su trabajo en Benidorm.

La noticia se propagó rápidamente por la localidad, donde la consternación entre la gente vinculada al deporte se hizo patente, plasmada las últimas horas de la tarde con numerosas visitas al tanatorio de La Vila, donde fue trasladado. El presidente del Club Ciclista Aitana, Juan Tonda, afirmó emocionado que este accidente ha supuesto la pérdida de "una persona maravillosa, excelente, un gran deportista y un gran enamorado de la bicicleta, con la que formaba un conjunto, como si fueran uno solo y por ello nunca tenía miedo a meterse por cualquier sitio en el campo, donde hacía peripecias". Y es que según recordó, Mencía ya había tenido accidentes de consideración en la montaña, "pero al final, lo que no ha podido el monte, lo ha podido la carretera".

Antonio Cervera, secretario del Club Triatló La Vila, del que era socio y triatleta, tampoco asimilaba la marcha de su compañero, sobre la que el club envió un comunicado a los socios recordándole como "un amigo de sus amigos, siempre con una sonrisa preparada y dispuesto a colaborar en todo", del que sus familiares "pueden estar orgullosos del marido y del padre que tenían".

Miguel Mencía deja tras él, además de una vida dedicada al deporte, a su mujer, a una hija de 17 años y su hijo de 13, al que acompañaba a sus partidos de fútbol como delegado del equipo.

Memorial al compañero

El Club Triatló La Vila suspendió ayer el entrenamiento previsto para este domingo de cara al triatlón que organizan el 5 y 6 de junio. Una prueba deportiva en la que estaba colaborando activamente el deportista fallecido y al que rendirán homenaje, contemplando llamar a la prueba "Memorial Miguel Mencía", algo que confirmarán la próxima semana.

Fuente: Diario Información.

 

 

Noticias: 2009

 

La Mirada del Silencio en Villajoyosa

El pasado 27, 28 y 29 de noviembre, Rutómetro.com, organizó en Villajoyosa (Alicante), una serie de actividades enfocadas a minimizar las barreras entre personas que oyen y personas sordas, a través de una afición común: La bicicleta y los viajes de aventuras.

Así el día 27, gracias a la colaboración del Excelentísimo Ayuntamiento de Villajoyosa, se realizó una conferencia y pase de audiovisuales de viajes de aventuras a cargo de José Luís García Ginard, ciclo aventurero sordo de Mallorca, que lleva a sus espaldas más 14.000 Km. por diferentes países a golpe de pedal.

José Luís, a través de una interprete, consiguió transmitir a los asistentes su espíritu de superación, dejando claro que las personas sordas pueden emprender viajes de meses de duración, de la misma forma que lo harían los que oyen.

El día 28, colaboradores de Rutómetro.com y simpatizantes, acompañaron a José Luís a conocer los parajes cercanos de Villajoyosa a lomos de sus bicicletas, entre ellos, el Puig Campana. Fueron 44 Km. de carreteras, caminos y sendas, donde el hermoso recorrido y la agradable compañía hizo que lo pasaran en grande. Pero también, donde se dieron cuenta de que queda mucho por recorrer en los caminos de la comunicación entre oyentes y sordos, por lo que, a raíz de esta excursión, también surgió la conciencia de la necesidad de ayudar a franquear esas barreras, ya sea como Helen Langhorne (colaboradora de Rutómetro) realizando un viaje benéfico para la comunidad de sordos, u organizado eventos de este índole.

El domingo 29, en el mercadillo de Villajoyosa se concentraron unas 130 personas (más de la mitad eran niños), para acompañar a José Luís por las calles de la ciudad, con el objetivo de que la co nociera a fondo. A poco más de mitad camino, junto a la playa, los niños “se pusieron las botas” en el avituallamiento que se preparó. Allí, José Luís, pudo contemplar cómo su mensaje de la mirada del silencio, se hacía realidad entre los más pequeños, despertando el interés de cuantos se habían congregado.

Este evento fue grabado por el equipo de Telesigno (Canal Andalucía), a través de cuya emisión, podremos intentar integrarnos y comprender más aún las barreras que nos separan...

 

Fuente: Rutómetro.com

 

 

Los humedales de Pedro Muñoz, La cicloturista del "buen rollo".

250 personas se dieron cita en esta III edición de los Humedales de Pedro Muñoz. Una marcha que a pesar de llevar solo tres ediciones se está convirtiendo en una referente para todas aquellas personas que quieran pasar un buen día de pedaleo y a la vez, conocer a cientos de biker (yo mas bien diría amigos).

Un año mas, mis buenísimos amigos Javi y Ángel, nos sorprenden con una de las marchas más bien organizadas, más detalladamente programadas y con más “DONUTS” de las que haya podido asistir nunca. Y, es que, si por algo no falla esta ruta, es por los avituallamientos y por la sorprendente comilona final (una pena no haberme podido quedar este año).

La idea de hacer la marcha de principio a fin totalmente neutralizada, hace que todos los participantes que asisten, asuman que es un día de compañerismo y camaradería. Una vez mas, y aquí también, estos dos viejos amigos aciertan con este sistema. Solo el fortísimo viento nos recordó que, la bicicleta funciona con motor humano, e incluso en ese momento, puedo decir que agradecí ese sobreesfuerzo.

No podemos olvidar a la organización. Un 10 para ellos. Atentos a todos los participantes una y otra vez, no paraban de dar ánimos y ayudar en cada una de las averías típicas y comunes de cualquier marcha.

En fin... el tercer año consecutivo que Rutómetro se presenta en esta cicloturista y os puedo asegurar que no será la última. Si quieres ver el resto de fotografías visita nuestra sección de fotos

 

Viaje solidario para personas sordas.

Antes de nada, gracias por visitar mi página para recaudar fondos para la asociación para sordos, el RNID.

Ya estoy aquí de vuelta, después de lograr mi objetivo de recorrer Portugal en bicicleta. Durante este mes he hecho 2479 km en 29 días. Durante 8 días he viajado con 3 amigos y he ido conociendo gente por el camino. ¡He visto paisajes preciosos y pasado por pueblos con mucho encanto! ¡He dormido en porches de colegios, de iglesias, en un parque de bomberos y en una tienda de ropa! He tenido 3 pinchazos. Me he duchado en un castillo en ruinas con la ducha portátil que llevaba. Me han perseguido perros. He pasado por fuegos forestales. El tiempo ha sido en general soleado y bueno, pero también he tenido días de lluvia con tormenta y relámpagos, aunque todo por una buena causa.

Muchas gracias a quienes me han apoyado por el viaje, quienes han donado dinero y gracias a quienes me han prometido donar en la vuelta.

http://www.diariosigno.com

http://www.justgiving.com/Helen-Langhorne/

http://picasaweb.google.es/helenlanghorne/VoltaAPortugal#

 

 

Helen-Viaje solidario para personas sordas.

Un año más se acerca la fecha para hacer mi ya tradicional ruta en bicicleta!! Este año he elegido Portugal como destino, pero con una gran diferencia. El proyecto tiene como objetivo una causa benéfica; recaudar fondos para la RNID, una asociación inglesa para la ayuda a disminuidos sordos. 

La RNID es la asociación elegida por la Co-operative Travel este año y ayuda a millones de personas sordas y promociona la importancia del entender y apoyar a personas con dificultades de oído.Mi viaje y proyecto empieza el día 19 septiembre saliendo de Lisboa rumbo al norte por la costa. Quiero bordear la frontera con España y bajar por el interior hasta Faro para volver a Lisboa a mediados de Octubre. Tengo un mes y 2500 kms por delante. Iré con mi bicicleta de siempre, con alforjas (con tienda de campaña, saco de dormir, cocina etc.) y promocionando la RNID por el camino...

Adjunto el link de la pagina justgiving donde se pueden hacer donaciones y podrás conseguir más información. 

http://www.justgiving.com/Helen-Langhorne/

Espero poder contar con tu ayuda y tu apoyo.

Al regreso pondré un escrito con las fotos y experiencias de mi viaje solidario a Portugal en esta web.
Muchas gracias,

Helen

 

II KDD RUTOMETRO-VILLAJOYOSA. Por Luis Chorques

Si hay algo que siempre me acompaña en esta vida, son mis canciones favoritas. The Trooper (Iron Maiden) es la elegida para despertarme todos los días, para lo bueno y para lo malo. En esta mañana de sábado ha sido la melodía que ha puesto la primera pincelada en el lienzo que entre todos hemos pintado y que los amigos de La Vila con su cariño han firmado.

Las bocas se llenan de bizcocho, de pastelillos de todos los sabores, de chocolates, de frutas para los más exigentes, de cálidos tragos de café, de sonrisas, de palabras de bienvenida, de saludos a los viejos amigos y mientras tanto la calle se llena de gélidas gotas de lluvia y el cielo se preña de nubarrones.

Al punto de reunión van llegando cada vez más ciclistas, desde la esquina en la que estoy apoyado me sorprendo al ver como la gente sigue llegando a pesar de las malas condiciones meteorológicas, que nos castigan. Rubén y Víctor, mis dos compañeros de viaje y de club, pululan entre la multitud haciendo acopio de energías, saben que hoy las van a necesitar. La masa humana va creciendo hasta el punto de desprender una energía propia que hace que todo se ponga en marcha.

Policía Local de Villajoyosa nos arropa con su buen hacer y nos conduce por las calles de la localidad, garantizando nuestra seguridad, dando una nota de color a la mañana que comienza con una organización impecable. No hay detalles improvisados, no hay vacilaciones, no hay nada que no esté milimétricamente calculado por tres grandes amigos que han elegido el color naranja de Rutometro.com para vestirse en su segunda gala deportiva.

Una vez que las ruedas caen en su natural elemento, el camino desnudo, son castigadas de forma tortuosa, comienzan a llenarse de un barro mordaz que poco a poco hace que el ritmo se venga abajo y la mañana comience a teñirse de sombría. Pero los cuarenta leones que seguían a los tres anaranjados, se protegían de la incesante lluvia dentro de sus chubasqueros y daban auténticos martillazos a las bielas de sus bicicletas con la intención de remover las ganas de avanzar y de impedir que se atorasen sus monturas con esa diabólica sustancia que estaba por todas partes y que la lluvia alimentaba.

Las primeras subidas no eran nada especiales pero la situación las transformaba en obstáculos duramente superables, que a golpe de gemelos y equilibrio iban quedando a la vista de nuestras mochilas. La gente era consciente de que era una locura estar allí en ese preciso momento pero... una vez tomada la determinación de salir a rodar, había que hacerlo al precio que fuese y con las horquillas por delante. Las ruedas araban los caminos hiriéndolos y desmembrándolos con sus tacos que laceraban todo aquello que se pusiera a su alcance. El barro salpicaba desde las ruedas delanteras a nuestras caras, maquillando nuestros semblantes fríos y rígidos, nublando nuestras gafas, queriendo que diésemos nuestro brazo a torcer y diésemos un golpe a las manetas de freno y dejásemos la impronta de nuestras botas en el barro, era una locura. Hubo momentos para todo, en los que era tal la cantidad de barro que no había forma de avanzar ni siquiera arrastrando las monturas, se habían convertido en rígidos cacharros que eran sacudidos de manera estéril, todos del mismo color, el color de la rabia pues el paisaje nos había engullido y estábamos rodeados por el mar, por la montaña y perdidos en un lugar de rincones bellísimos.

Llegaron las primeras averías y yo veía que la suerte me acompañaba, era otra víctima más de la plaga arcillosa pero mi compañera se dejaba montar y sin demasiados aspavientos me dejaba guiarla. Resueltas las incidencias mecánicas hubo reagrupamiento y los generales se atrincheraron bajo un túnel donde decidieron el nuevo rumbo a seguir por la mesnada. Los jefecillos de los diferentes clanes deportivos que allí estaban congregados dieron su visto bueno y todos y cada uno de nosotros desempolvamos viejas ilusiones y nos dejamos guiar por un nuevo trazado que sin saberlo todavía nos regalaría momentos de mucha dicha y diversión.

Es una lástima que hayamos tenido que desviarnos del trazado original, nos tenía preparados un sinfín de sendas, trialeras para todos aquellos que disfrutan del equilibrio, de la adrenalina sin límites, del dominio de su máquina, caminos que cicatrizan paisajes escondidos, piedras y raíces que nos hubieran hecho disfrutar muchísimo. En ese trazado atávico los almendros leñosos forrados de esas increíbles flores blanquecinas, rosáceas y hasta rojizas alternadas con el brillante verde de sus tiernas hojas hubieran sido los testigos del ascenso por una zigzagueante cuerda desquebrajada, de pendientes vertiginosas y sólo aptas para los más pudientes. Trayectos por sendas secretas que sólo el Fauno padre de las Ninfas pudo con su afán construir en tiempo inmemorables, donde el búho guardián nos hubiera contemplado con sus anaranjados ojos. Hubiésemos podido degustar ambrosías bajo el algarrobo de Diego al tiempo que Neptuno nos hacía un guiño desde la costa, subido a la torre del Charco.

Pero el generalato, sabio conocedor del entorno y las comarcas aledañas rápidamente rebuscó en sus apuntes de topografía y diseño un trazado en el que pudimos disfrutar tanto o más. Dejando siempre la puerta abierta al retorno y haciendo patente la intención de devolver lo que la lluvia nos robó. La fórmula del triunvirato ha dado resultado nuevamente.

Granate es el carril bici por el que nos deslizamos Apegados y Sincroladores dirección a Finestrat y cansados de escuchar nuestras cadenas y cambios crujir por culpa de la tierra pegajosa que no había como eliminarla. Ambos cruzamos una simple mirada y una sonrisa jovial y a todas vistas pícara, subimos el ritmo para despertar el letargo que parecía haberse implantado en todas y cada una de las ruedas del gran pelotón que parecía estar acabando un curso de como hacer ganchillo sobre dos ruedas. En este alarde de bobería me descolgué con Victor y llegamos al pueblo, donde nos subimos una tierna cuestecilla a modo de bonus track y donde un par de adolescentes sin perlar una triste gota de sudor nos dejaron claro cual era nuestro sitio esa mañana. Que gusto daba verlos revolucionar sus bielas y todavía más placentero verlos bajar derrapando como si fueran especialistas de cine.

El pelotón no tardó en reaccionar y hasta llegar a la Font del Molì nos marcó un ritmo bonito y divertido donde nuevamente los aspirantes a veinteañeros volvieron a dar un golpe de riñón y junto a Rubencito “el nenico” llegaron a la sombra de un avituallamiento que había sido preparado con la sabiduría que los organizadores de este evento saben hacer. No había nada que uno pudiese desear que no estuviese expuesto, no había detalle que descartar. Café caliente para todos, agua a borbotones, frutas, fotos de grupo e individuales para que no falten recuerdos y risitas al recordar la mañana, palabras de aliento y lo mejor de todo, había dejado de llover porque no estaban dispuestos a dejar que la “coca” se estropeara por culpa del agua.

Minutos de descanso en los que pude ir entablando conversación con gente muy interesante a la que espero visitar en breve y con la que poder estrechar lazos deportivos y de buena mesa, con la que tengo mucho que aprender y disfrutar, con la que me esperan muchos kilómetros de camino hacia el futuro. Tuve que despojarme el chubasquero y sentí el frío y húmedo sudor que había ido acumulando sin darme cuenta desde que arrancamos el rebaño en el túnel. Igual que yo, todos se arremolinaban como si fueran palomas en un parque a la hora de la merienda. Fraguando rutas futuras, preguntándose como sería lo que nos esperaba después de tan calórico aperitivo y disfrutando del ambiente que era magnífico. Algunas voces clamaron lo que yo estaba pensando pero a lo que no encontraba solución, estaba empapado en sudor y había que seguir a contra viento, pero allí estaba mi salvadora, una heroína, una chica gentil y rebosante de compañerismo que me dejó una chaquetilla azul que me devolvió la vida como los rallos del sol a los reptiles cuando el inverno se va despidiendo. ¡Gracias, Hellen! siempre has hecho callada gala de lo grande que eres como mujer y como ciclista, pero desde el momento que abriste la cremallera de tu bolsa bajo el sillín has pasado a ser mi heroína.

Hubo ratos de charleta con Juan Ramón de Benidorm, con Pepe Rush, con elSecuaz, con tantos y tantos nuevos compañeros que los kilómetros pasaban sin hacer mella en el tiempo, íbamos dirección a los Castellets y habíamos olvidado el atascado comienzo del día y los rictus eran de ánimo, se habían transformado, guardando la careta de la tragedia y colocándose la de comedia. La ruta había tomado un color muy bueno, los negros caminos asfaltados pronto pasaron a formar parte del pasado y nos adentramos por caminos divertidísimos con alguna que otra cuesta abajo que aceleraron los bujes y las cabrillas volvían a saltar y a realizar sus mejores cabriolas por tierras alicantinas, subían por donde hiciera falta y saludamos a las liebres y pajarillos que estaban expectantes ante semejante comitiva, compuesta por toda una legión de ciclistas de montaña en su salsa.

Durante toda la mañana pudimos sentir la cercanía de los vehículos de apoyo que no bajaban la guardia, siempre pendientes de las necesidades que pudieran surgir y obligando a los obturadores a trabajar duro. Creo que han sido uno de los varios pilares básicos de la concentración, entre los que nuestro gran Miquel junto a su familia al pleno han dado un toque de simpatía.

Vamos acabando la mecha de este bombazo y Policía Local nos escolta hasta el Paraíso. Allí a golpe de euro, dejamos impecables nuestras revoltosas y juguetonas bicicletas y como si lo hubiésemos hecho toda la vida en escasos minutos organizamos una cadena de lavado donde cada uno teníamos un sitio asignado. Lleno de barro dejamos el lavadero de la estación de servicio y siguiendo los destellos de la señalización especial de los vehículos oficiales llegamos hasta la puerta del Club de Judo de Villajoyosa donde al desmontar pedí a mi tocayo que sujetara la mondraker y arrodillándome lentamente besé el suelo que en ningún momento sintió mi aterida piel.

Queríamos guardar los arreos en los coches y salir corriendo hacia las duchas pero el espectáculo no había finalizado. Diego, Felipe, Toni y todos su amigos y familiares nos regalaron agradecimientos entrañables, camisetas para todos y cada uno de los allí presentes y de forma imprevista hicieron entrega de unos bellos trofeos a los representantes de cada uno de los clubes que allí nos habíamos congregado esa mañana para ser conducidos por los chicos de Rutometro.com. Abrazos, apretones de manos y entrañables despedidas fueron el penúltimo escalón.

El último esfuerzo fue en una esquina en la que se podía leer: Bar “Mi Bar”, allí tuvimos que apretar antebrazos en lugar de los gemelos, templar las dentaduras en lugar de las cadenas, ajustar la zona lumbar en posición perpendicular abandonado la oblicuidad necesaria a la hora de rodar. Allí nos abandonamos en trialeras llenas de tapeo, de aperitivos insalvables, de un terreno regado de fría cerveza y buenos tintos que eran lo menos parecido al barro, los kilómetros habrían envidiado los minutos de fruición, de degustación, de paladeo de placer. Los calambres llegaban a los maseteros, la espuma rubia en las comisuras de los labios disolvía todo clase de terrenos con tomate. Y como colofón en esa ruta gastronómica un arroz que exigía molinillo todo el tiempo para no dejar ni un solo grano de ese oro blanco albufereño sin masticar y sin disfrutar. Que gran etapa, sin duda la mejor de un veintiocho de febrero de dos mil nueve. Entre tanta hermandad llegó la hora de la retirada y todos los embajadores de las tribus llamadas a batalla fueron pasando de manera ordenada haciendo gala de una educación inigualable, invitándonos a próximas contiendas por sus territorios.

Pulso ese botón de mi derecha y escuchando “III” de Led Zeppelin llego a casa donde continuo mi ruta favorita.

Gracias a todos por hacerme sentir tan vuestro.


Noticias: 2008

 

I KDD Rutometro – Villajoyosa. Por Luis Chorques

A las 8 en "El Pont".

Villajoyosa, La Vila, La Vila Joiosa, como queramos llamarla es una preciosa villa que adorna el Mediterráneo con su casas de colores asomadas al río Amadorio, con sus rubias arenas, con sus viejas almadrabas llenas de atunes y recuerdos, con su gentes tan risueñas, con el paso de los barquitos pesqueros de viejas cuadernas y amuras adornadas con los nombres de dulcineas amadas. Sus playas y calas hacen que el paseante no deje de volver a ellas, que siempre guarde en su recuerdo esas luces de otoño al atardecer, los cálidos amaneceres veraniegos y el sabor de sus pescados. Desde la playa del Carrichal hasta la Caleta de Finestrat podemos perdernos por lugares increíbles como la playa del Charco, las caletas del Montiboli, la encajada playa de Bon Nou, pasear por la rubia arena del Paraiso, gozar en la cala de los Estudiantes o pescar junto al río Torres. En una caleta que no he nombrado, hace muchos años pude robarle un beso a una bella mozuela que aún hoy ilumina mis días con su sonrisa.

Como suele ser constumbre la noche de antes dejé todo preparado y bien estibado en el interior de mi vieja y fiel compañera, mi furgoneta.

La noche al envolverme con su soledad me trasportó a los muchos recuerdos que tengo de Villajosa, donde me iba a reunir con dos amigos que había conocido unos días antes y que me habían invitado a pedalear con ellos por tierras alicantinas. Una vez localizado el punto de encuentro dejé mi bici acariciando el frío carbono de una de las dos que estaban apoyadas en la puerta de "El Pont" y tras los cristales estaban Diego y Toni, dos grandes sonrisas y unos firmes apretones de manos fueron el primer regalo que me hicieron. Tomé un café y cruzamos todo tipo de preguntas básicas para conocernos un poquito y hacer de la mañana un recuerdo imborrable. Me llegaba el aroma del café cuando Felipe abrió la puerta y así fueron llegando el resto de nuestros compañeros.

Una vez puestos los guates, cascos y subidos en las monturas llegó Protección Civil de Villajoyosa y con un despliegue impresionante nos escoltaron por un magnífico carril bici hasta Finestrat. En la vanguardia teníamos un aguerrido uniformado que en su ciclomotor iba cortando el tráfico para que pudieramos pasar sin temor alguno en los cruces y a la retaguardia un vehículo todo terreno con la señalización especial a pleno rendimiento advirtiendo a los usuarios de la vía que un grupo de ciclistas estaba ejerciendo su derecho a circular con tranquilidad con sus vehículos anticontaminantes. Agradecimientos y todo tipo de saludos fueron el pago que hicimos a nuestros anaranjados amigos que con la satisfacción del deber cumplido regresaron a su base para seguir con sus labores.

Los primeros kilómetros fueron entretenidos porque la subida dejaba lugar para la contemplación y la charleta, pero para poder parar en La Carrasca a descansar un poco y tomar un bocado, hubo que subir y subir de forma que las gotas de sudor no cesaron de perlar nuestras frentes, donde las ruedas pudieron gozar de su elemento rural y las piedras y raíces nos recordaban lo bien que lo estabamos pasando. Poder contemplar el mar desde esas alturas fue algo nuevo para mí, siempre había recorrido la lengua de mar y no había pisado jamás el interior montañoso de la comarca.

Una vez reunidos todos a la vera de la casona llamada "La Carrasca" los lugareños nos mostraron cual era la diferencia entre unas setas buenas y otras no tan buenas. Hubo estiramientos, plátanos, fotos desde todos los ángulos y creo que hasta surgió el amor, Diego le pidió la mano a "Melendi" y como dote le ofreció un par de buenos hongos. Los alientos volvieron a la normalidad pero las retinas crujían y crujían intentando encajar la belleza del valle que teníamos frente a nosotros. Tenía sus laderas abruptas, aterrazadas con almendros y algarrobos de tallas poco habituales, todo tipo de arbustos aromáticos, siendo los tomillos en flor lo que más marcaron ese lugar en mi recuerdo.

Al poco de ajustar las calas en los pedales, el terreno nos obligó a descabalgar y subir una trecho de sendero con las bicis al hombro. Allí nos cruzamos con unas senderistas y su perrito. Al poner las ruedas en posición, nuestro camino fue una senda muy estrechita alfombrada por espartos, romeros y tomillos, que no dejaba de retorcerse como una culebra. Sus curvas eran deliciosas, pequeños surcos suavizados por el paso de las negras cubiertas hacían que ese tramo de la ruta se hiciera rapidísimo.

Fue una pena que acabara tan pronto, a continuación descendimos por una pista algo estropeadilla y conectamos nuevamente con unas sendas muy rápidas en algunos tramos y escalonadas en otros. Gustosamente puse "el culico pa'trás" y me dejé llevar, lo pasé francamente bien a pesar de no ser mi elemento favorito. Se fueron alternando varias sendas de considerable longitud y la mañana se convirtió en una frenética secuencia de frenadas, virajes, saltos y bajadas de la bici para no caerme y tener algo que lamentar. En una curva pude ver un madroño que a lo lejos pensaba que era un mandarino pero al faltar escasos metros pude corroborar que ese madroño era el más alto de su casa y tenía los frutos rojos como el fuego de Pedro Botero. Tuve tiempo de ir observando rincones en los que el tiempo debía de pasar muy despacio, donde un tapizado herbáceo lo cubría todo con su brillante verdor, creando una atmósfera inigualable. En otro de estos tramos estaban recogiendo olivas y aún permanecían tendidas las redes en las que caen los frutos de esos gigantes que llamamos, olivos. Justo al pasar ese tramo, Diego se apretó al cuadro de su bici y subió una divertidísima cuesta quebrada por las lluvias.

A lo largo de la mañana Toni y Diego nos fueron mimando a todos y cada uno de nosotros con su compañía, mostrándonos su saber, haciendo que nadie se puediera sentir ajeno al grupo y sin darse cuenta fueron haciendo que el germen de la camaradería y la hermandad calara en todos los que esa mañana levantábamos el polvo a espaldas del Puig Campana. Yo no dejaba de mirar a las alturas en busca del gigante que según la leyenda horadó esa montaña, pero no tuve suerte, seguro que estaría con su bici trotando por Aitana junto a su amada.

Llegando al final de nuestro periplo pasamos sobre el Amadorio y pude fotografiar ese bello rincón que tantas veces he contemplado desde el semáforo del puente en mis idas y venidas diarias allá por la década de los años noventa. Sorteando algunas calles, acabamos la mañana en el Club de Judo donde las esposas de nuestros anfitriones habían preparado un maravilloso ágape que fue delicadamente exterminado. Poco a poco nos fuimos desintegrando como grupo y tornando a nuestros hogares con una inmejorable jornada de ciclismo de montaña a nuestras espaldas, digna de ser recordada y contada a nuestros amigos y compañeros de deporte nuevamente con personas tan humanas.

 

 

 
       
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